Escribir un libro: mi proyecto más ambicioso.
14 de mayo de 2024
Escribir un libro

Hace exactamente un año me embarqué en una aventura que probablemente es demasiado ambiciosa: escribir un libro. En concreto, una novela. Estos doce meses se han hecho cortos, no han dado para tanto como me gustaría, y han sido una montaña rusa creativa. El proyecto ha puesto constantemente a prueba mi resistencia psicológica, y en varias ocasiones he estado a punto de abandonarlo para siempre o de darlo por perdido.

Te cuento mi experiencia por si te sirve de algo.

Más allá de las expectativas

La gestión de las expectativas fue una de las primeras cosas que tuve que aprender a dominar. Cuando empecé a escribir, no tardé en verme invadida por ideas fantasiosas sobre «cómo debería ser la portada del libro» y sueños en los que ya estaba terminado. No llevaba ni un capítulo escrito y ya estaba imaginándome cómo el libro «sería percibido desde fuera», o «qué pensarían» de mí al leerlo.

En ocasiones es doloroso ponerse frenos a una misma en este sentido, pero es necesario. Escribir una novela como la que quiero escribir es un proyecto de mucho compromiso a largo plazo y fue importante para mí tratar de desapegarme de la necesidad de ver resultados. De algún modo, desapegarme de las ideas de mi ego.

Además, nadie leerá un libro que nunca se escribió, así que para ver resultados lo verdaderamente relevante es soñar menos y escribir más. La ilusión por el resultado no es un motor de motivación demasiado útil cuando hablamos de proyectos tan largos. Hace falta enamorarse del proceso, y no de la expectativa.

Tampoco hay que obsesionarse con la mala expectativa, porque en realidad, funciona exactamente igual que la buena. Es decir, que igual que no hay que dejarse llevar por los aires de grandeza (imaginar como será la portada), tampoco hay que dejarse llevar por el auto-sabotaje (creer que lo que una escribe no merece la pena y borrarlo todo). Con el tiempo he aprendido que lo que escribo no es ni tan bueno ni tan malo. Como casi todo lo que hago.

Sencillamente he de escribir, y ya está.

Más allá de la inspiración

Así que ahora me concentro en el proceso.

Pero vaya. El proceso también tiene sus altibajos, especialmente a nivel creativo. Hay momentos de iluminación y claridad, pero también hay otros de parálisis por análisis. Enfrentarse a la temida página en blanco y lidiar con los bloqueos creativos no es tan fácil como parece, y no necesariamente emergen en los momentos más oportunos.

Escribir un libro es una montaña rusa a nivel sentimental (requiere más fortaleza emocional y mental de lo que puede parecer, lo cual me ha venido bien para crecer personalmente), y es un proceso que me ha acercado mucho más a mí misma de lo que pensaba al principio. He tenido que enfrentarme a mis deseos y miedos más profundos, a mis inseguridades, a mi ego, a mis recuerdos.

Me siento orgullosa de poder decir que, aunque la historia no está terminada, el desarrollo de los personajes es ya una realidad. A mayo de 2024, puedo decir que los protagonistas de mi novela son como personas reales para mí, y pensé que ese momento nunca llegaría. Por fin les he dado la forma y la personalidad que quería darles. Un año después de empezar, creo que es bastante decir.

Les conozco como si les hubiera parido, nunca mejor dicho.

Escribir un libro: la travesía de la paciencia

Por mucha prisa que una se de, una novela no se escribe de la noche a la mañana. Incluso aunque fuese posible escribir desde la primera página hasta la última del tirón, seguiría llevando muchísimas horas. Físicamente, es un proyecto que será necesariamente largo. No queda más remedio que practicar el arte de la paciencia. Esta es una carrera de fondo.

Estos son mis mejores consejos:

  • No borres nada de lo que escribes. Si no te gusta lo que has escrito o no lo quieres usar, apártalo en otro documento. Tal vez en el futuro te pueda servir más de lo que crees.
  • No hace falta que escribas en orden. Si no te sale la siguiente escena que viene justo después, escribe otra cosa. Empieza por el final. Empieza otro capítulo. No importa.
  • Lee mucho. Que escribir no te quite tiempo para la lectura. Será inspirador, revelador, y te ayudará muchísimo leer a otros autores a los que admires (o a los que repudies, no importa)
  • Aquí puedes leer mi otra entrada sobre Cómo Redactar Bien: consejos para escribir buenos textos.

Espero que, a través de mis experiencias, puedas encontrar inspiración para tu propio viaje creativo si es que te encuentras en una situación similar. La escritura de una novela es un desafío monumental, pero es verdad que la historia que queremos contar nos acerca necesariamente a la fortaleza interior que desconocíamos poseer. Y eso es chulísimo.

¡Tal vez te cuente más el año que viene!

Otras entradas

"Las historias no son verdades, pero son realidades. Las historias son útiles. La gente que no tiene historias no vive bien en el mundo. Y las historias son como el agua: cambian su forma, pero siempre encuentran la manera de fluir hacia adelante. Cuando las compartimos, también aprendemos a ser humanos unos con otros."

- Ursula K. Le Guin

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@sarabuin_

Soy fan de Taylor Swift, escribo un blog, y tengo un podcast (todas las pistas apuntan a lo mismo: soy millennial)

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