Estudiar Matemáticas y Geometría en la Sorbona supuso para Louise Bourgeois un remanso de paz mental y estabilidad. Este tipo de ciencias ofrecen a las personas como ella algo que el arte no les puede dar: la ilusión de una ley invariable. Un factor aparentemente objetivo y tranquilizador que parece perdurar en el tiempo, y que Louise necesitaba desesperadamente.
Por desgracia, el dique que contiene el caos humano siempre termina por resquebrajarse. Y así, entre el olor de un pastel recién horneado o el recuerdo borroso de una infancia no tan tierna, hasta el mejor matemático puede estallar en un profundo e inexplicable llanto.
Así funciona el arte, porque así funciona la vida, y uno no puede escapar.
Esto es lo que le pasó a Louise, y ésta es su historia.
Louise Bourgeois y el misterio de las arañas.
Louise Bourgeois fue una artista y escultora francesa, nacionalizada estadounidense. La tercera de cuatro hermanos en una familia aparentemente normal. A menudo se la conoce como “la fundadora del arte confesional”.
Su escultura más conocida aquí en España está a la entrada del Museo Guggenheim y se titula “Mamá”. Pero, ¿por qué Louise quiso convertir a su madre en una araña? ¿y qué tienen las arañas que tanto se repiten en su obra?
“Las arañas, que Bourgeois presenta como un homenaje a su madre, que era tejedora, ponen de manifiesto la duplicidad de la naturaleza de la maternidad: la madre es protectora y depredadora al mismo tiempo. La araña utiliza la seda tanto para fabricar el capullo como para cazar a su presa, así que la maternidad encarna fortaleza y fragilidad.”
Fuente: www.guggenheim-bilbao.eus
“Mamá” no pasa inadvertida. Mide casi 9 metros de altura y es una de las más grandes de su colección de arañas, todas inspiradas en este mismo concepto.
En general, tanto su madre como su padre son grandes inspiraciones dentro de la obra de Bourgeois. Tanto su relación con ellos como los problemas dentro del matrimonio sirvieron como motor para la ruptura de este dique de creatividad contenida.
De las migas de pan a los museos.
Cuando era pequeña, Louise vivía en una casa con su madre, su padre, y Sadie (una institutriz que les enseñaba inglés a los hermanos y por la que todos desarrollaron un gran afecto). Un buen día, Louise descubrió que Sadie no era solamente su profesora de inglés, sino también la amante de su padre. Y que su madre, a pesar de estar al tanto de esto, había decidido ser cómplice y dejarlo pasar.
Este episodio en su infancia provocó en Louise una acumulación de dolor, enfado, miedo, inseguridad… y toda una mochila de emociones no resueltas que terminaron en trauma.
Con el paso de los años, este trauma terminó inevitablemente volcado en su obra, no sólo a través de las arañas, sino también de muchas de sus otras esculturas en las que incluso fantasea con la muerte de su padre como “La Destrucción del Padre”.
Esta escultura está inspirada en un recuerdo de su infancia:
Louise había hecho una escultura de miga de pan representando a su padre, y después la había comenzado a deshacer por trozos y a comer. Esta representación, a través de un arte desinhibido y macabro, muestra el sufrimiento de aquella niña.
El legado de Louise Bourgeois
Ya a principios de la década de los 70, Bourgeois organizaba reuniones en su casa en Chelsea donde se juntaban varios artistas y estudiantes jóvenes en busca de sus comentarios críticos. Louise solía hacer estos comentarios con muy poco tacto, e incluso utilizar un humor muy negro, con lo que estas reuniones terminaron llamándose “Bloody Sundays” (que se puede traducir por “Domingos Sangrientos” o por “Puñeteros Domingos”)
Por su necesidad de expresarse de esta forma macabra y sin censuras, Louise también estuvo muy involucrada en la defensa del uso de imágenes sexuales en el arte, e incluso llegó a formar parte de un grupo feminista que luchaba en contra de la censura: The Fight Censorship Group, fundado por Anita Steckell.
Influenciada por el feminismo, y por otros activismos a los que se vio atraída por su carácter guerrillero, Louise Bourgeois empezó a crear obras todavía más transgresoras y atrevidas, casi turbias, siempre rozando la problemática.
Más adelante en el tiempo, y ya muchos años después de la muerte de su marido, Bourgeois reveló que su obra era autobiográfica y explicó su trauma infantil en una entrevista.
Gracias a ésto, hoy entendemos mejor muchas de sus obras.
Durante estos años, y casi al final de su vida, Louise también empezó a hablar a favor del colectivo LGTBI+ y su derecho a la igualdad, creando obras que apoyaban, por ejemplo, el matrimonio homosexual.
La spiderwoman del arte
La vida y obra de Louise Bourgeois son un testimonio vívido de cómo el arte puede ser un reflejo crudo y visceral de las experiencias humanas más profundas, duras y enterradas.
Su valentía para enfrentar sus demonios internos y transformarlos en expresiones artísticas desgarradoras pero auténticas la convierten en una figura fundamental del arte contemporáneo. Además, su activismo y defensa de la libertad creativa han dejado un legado perdurable en el mundo del arte y la sociedad en general.
Louise Bourgeois no sólo nos legó un vasto conjunto de obras inolvidables, sino también un testimonio de la capacidad del arte para sanar, cuestionar y provocar reflexiones profundas sobre nuestra condición de ser humanos, para bien o para mal.
¡Aquí te dejo la historia de otra mujer muy inspiradora!: