Resurrección y reputación: por qué siempre debimos creer a Taylor Swift
4 de abril de 2023
Reputación Taylor Swift

Cuando Taylor Swift irrumpió en la escena musical en 2006, no fueron pocos quienes se esforzaron en convertirla en un símbolo de dulzura y adecuación femenina – incluido ella misma. No tardó en convertirse en el rol model vainilla perfecto para las jóvenes blancas de Estados Unidos, y fue muy querida entre las familias tradicionales de la américa profunda – las del sombrero de cowboy.

Taylor Swift era una yankee de tomo y lomo, y la american sweetheart perfecta. No decía palabrotas, no hablaba de sexo, no hablaba de política, cantaba música country, y estaba rodeada de ese aura “Disney” que acompañaba a la mayoría de estrellas adolescentes durante la década de los 2000.

Pero Taylor pronto descubriría que escribir la banda sonora de Hannah Montana y cantar canciones sobre desengaños amorosos de instituto no sería suficiente para ser tomada en serio como compositora.

Se colaría en todas las listas de éxitos por encima de artistas ya consolidados, pero estos triunfos siempre se achacarían a la idea de que su música era «un producto fácil de consumir para las niñas, meramente intercambiable, y un caramelo para las estudiantes de secundaria que sueñan con el príncipe azul.»

Como si esa supuesta «manía juvenil» – que por cierto se desprecia en tono misógino – no fuese la fuerza que en su momento también sostuvo a artistas que ahora esos mismos críticos consideran clásicos.

Quiénes compraban la mayoría de entradas para ver a Los Beatles y gritaban «she loves you, yeah, yeah, yeah» a pleno pulmón no eran señores de barba. Fueron esas mismas jóvenes, «obsesionadas y chiclosas», quiénes estuvieron detrás de uno de los fenómenos más reseñables de la historia. Y desde entonces hasta One Direction.

“Taylor Swift es como el McDonalds. Esas chicas podrán creer que está delicioso, pero no deja de ser basura.”

Algo que demostrar

En el año 2009, Kanye West se subió al escenario de los premios VMAs para quitarle el micrófono de la mano en pleno discurso de agradecimiento. 

“Estoy contento por ti, Taylor, y te voy a dejar terminar. Pero Beyoncé tenía uno de los mejores videoclips de la historia.”

Este incidente plantó la primera semilla para lo que terminaría siendo uno de los peores feuds de la historia del famoseo, quizá sólo por detrás del de Joan Crawford con Bette Davis, pero nosotros todavía no lo sabíamos.

Un aluvión de críticas paternalistas por parte de críticos musicales canosos, su turbulenta ruptura con John Mayer, y el incidente con Kanye West en los VMAS, llevaron a Taylor Swift a sacar Speak Now: un disco que había compuesto íntegramente en solitario.

Este disco fue el statement de una joven acomplejada que pretendía demostrar que su música no era una simple historieta adolescente, que no era un capricho infantil, que no era irrelevante. Que sus canciones eran igual de importantes que las de aquellos grupos independientes cuyos interminables novios alternativos iban a escuchar al sótano de un bar maltrecho.

La realidad es que Taylor Swift, como tantas otras mujeres jóvenes, nunca tuvo nada que demostrar; sólo la falsa creencia de que debía hacerlo.

Las aguas estuvieron calmadas durante los siguientes años. Taylor Swift le perdonó, y el incidente quedó olvidado. Sin embargo, a Taylor todavía la perseguiría ese discurso de que su éxito no era merecido hasta muchos años después. 

Aquella idea fija de que nada de lo que había conseguido estaba justificado terminó por explotar del todo cuando Kanye West sacó a la luz su último as bajo la manga: Famous

“Taylor Swift podría deberme sexo. ¿Por qué? Porque yo hice famosa a esa puta”. (Kanye West – artista, genio, compositor)

En memoria de Taylor Swift 1989-2016 D.E.P

Kanye defendía que la letra de su single estaba consensuada, mientras que Taylor y su publicista, Tree Paine, trataban de demostrar lo contrario. Había dos equipos, y cada rincón de Internet ya había elegido el suyo.

“Kanye no llamó por teléfono a Taylor para pedirle aprobación, sino para pedirle que promocionase el lanzamiento de Famous en su cuenta de Twitter. Ella declinó y advirtió a Kanye sobre el peligro de lanzar una canción con un mensaje misógino tan fuerte. Taylor nunca supo que uno de los versos de la canción diría: <<yo hice famosa a esa puta>>”

El 18 de julio de 2016, y después de haber aceptado su anhelado AOTY en el discurso más shady de la historia, Taylor despertó en la mañana sin saber que estaba a punto de morir. Medio mundo ya la odiaba, y sólo quedaba la otra mitad.

Su verdugo sería la única persona del mundo con un imperio similar al suyo en 2016.

Unas cuantas grabaciones de una conversación telefónica entre Kanye y Taylor acerca de Famous en el Snapchat de Kim Kardashian convencieron al público general de que Taylor Swift y su publicista habían mentido, y de que en realidad Kanye sí había llamado a Taylor para avisarla del contenido del single. Twitter empezó a celebrar la cancelación de Taylor disparando hashtags como #TaylorSwiftisOverParty y viralizando el emoji de la serpiente. 🐍

“Víbora”, “serpiente” y “mentirosa” fueron desde ese día en adelante los tres calificativos más suaves para referirse a Taylor.

Así fue como una de las estrellas globales más exitosas y relevantes del momento desapareció por completo del mapa. Del día a la mañana, sus redes sociales habían desaparecido y no había ni rastro de Taylor Swift ni en su página web ni en ninguna plataforma de vídeo o streaming.

Shake it off, shake it off” aún continuaba sonando en la radio a cada rato, como una especie de legado musical divertido y maldito. El ritmo alegre y repetitivo de un conocido bop mainstream para celebrar la muerte de Taylor Swift.

«The players gonna play, the haters gonna hate, hate, hate, hate, hate.» 🎵

Reputación y resurrección

Mira, ya lo siento, pero ni Jesucristo ni el ave fénix resurgieron como lo hizo Taylor Swift. Ya sabes: en HD, para la televisión internacional, en pantalla completa, en medio de los VMAs, rompiendo récords inusitados. 

Una madrugada de agosto de 2017, su cadáver podrido nos sorprendía saliendo de su propia tumba, tal que así:

“He resucitado de entre los muertos: lo hago constantemente. Ahora tengo una lista de nombres y el tuyo está escrito en rojo, subrayado. […] Una cosa está clara: yo ya he tenido lo mío, y ahora os toca a vosotros.”

Así, sin piedad ni poesía.

«Look what you made me do» entraba al trapo de forma directa, sin decoración ni florituras, algo que nunca antes habíamos escuchado en su discografía.

Con Reputation, Taylor Swift realizó un movimiento estratétigo muy inteligente. Las serpientes se hicieron con todo su imaginario visual desde el merchandising hasta el escenario, con lo que cualquiera que intentase volver a llamarla «víbora» no haría más que darle más visibilidad y alcance a su campaña de come back, y la encontraría exactamente en el lugar del que quiso borrarla.

La peor serpiente de show business se había sentado en su trono viperino. 🐍

«Puedo sentir las llamas en mi piel y el pintalabios rojo crimson en mis labios. Si un hombre habla mierda, no le debo nada. No me arrepiento ni un poco, porque se lo tenía merecido.«

I Did Something Bad

Por qué siempre debimos creer a Taylor Swift

Kanye West nunca llegó a mencionar que llamaría «puta» a Taylor Swift en su canción, y durante toda la llamada, Taylor se mostró dudosa con respecto a los fragmentos que sí le leyó.

La voz de una Taylor diferente a la que ahora conocemos se escuchaba al otro lado del teléfono entre las risas furtivas del rapero.

Ante las dudas, Kim Kardashian quiso dar a entender que la publicación de aquellos vídeos había sido la respuesta al famoso comunicado de Tree Paine diciendo que Kanye «no había llamado«, lo cual sólo demostró ignorancia – o una pésima comprensión lectora – ya que Tree Paine nunca negó que Kanye llamase.

Taylor Swift había sido hasta entonces una artista con una de las carreras menos problemáticas y conflictivas, y sin embargo, pasó a ser más odiada y difamada que cualquiera. Nunca había pisado en falso ni había hablado más de la cuenta, a diferencia de tantos otros ídolos a los que siguen llamando «genios» y que cargan con decenas de denuncias y escándalos a sus espaldas.

Lo que a Internet más le molestaba de Taylor Swift eran su «falsa modestia» y su «cursilería irritante». Algunos decían que fingía poner cara de sorpresa cuando ganaba un premio, cuando en realidad esperaba ganarlo desde el principio.

Tal vez tenían razón. Tal vez Taylor Swift era falsamente modesta. Fingía ser una chica dulce y humilde cuando en realidad era una mujer con poder para ganarlo y destruirlo todo.

Pero pueden estar tranquilos: ya aprendió la lección.

«Últimamente me he centrado menos en tratar de demostrar que puedo hacer lo que dicen que no puedo hacer, y más en hacer lo que me da la maldita gana.»

Taylor Swift – Discurso de aceptación a Mujer de la Década por Billboard, 2019

Otras entradas

"Las historias no son verdades, pero son realidades. Las historias son útiles. La gente que no tiene historias no vive bien en el mundo. Y las historias son como el agua: cambian su forma, pero siempre encuentran la manera de fluir hacia adelante. Cuando las compartimos, también aprendemos a ser humanos unos con otros."

- Ursula K. Le Guin

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@sarabuin_

Soy fan de Taylor Swift, escribo un blog, y tengo un podcast (todas las pistas apuntan a lo mismo: soy millennial)

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